Es impulso.
Es lo que haces cuando ya no puedes esperar permiso.
Es la que aparece cuando todo dentro de ti ruge «AHORA».
No te guía.
Te empuja.
No te enseña.
Te lanza.
IGNIA es el crujido del hueso antes del salto.
Es el calor que no negocia.
No hay fuego sin renuncia. No hay tú sin combustión.
(Y aún así... haces más.)
(Y tú dices “¿y si me da igual?”)
(Y no te queda otra que obedecer.)
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Después del fuego... queda una verdad:
No eras débil.
Estabas esperando quemarte del todo.
Ahora arde. Y no mires atrás.